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A medida que su carrera empresarial asciende con el correr de los años, empieza a notar que van apareciendo pequeños problemas de salud y que, de manera sostenida, empiezan a tornarse más serios

Solución: hay una solución muy específica y satisfactoria para este problema. Vaya a la empresa con una nueva actitud: camine de un corredor a otro y asómese en cada departamento. Trate de ubicar alguna situación que podría estar impactando de manera negativa en la salud de algún empleado. ¿La iluminación es lo suficientemente buena? ¿Las sillas y los escritorios están dispuestos con sensibilidad, pensando en la comodidad y la salud de la gente? ¿Respeta con honestidad las pautas contra incendio y las de seguridad e higiene, o simplemente coloca aquellos carteles a los que el gobierno les asigna una especial importancia? ¿Se toma el tiempo para cerciorarse de que sus gerentes y empleados estén protegidos contra el exceso de trabajo, no sólo de las tareas extras que usted pueda asignarles, sino del exceso que tienden a imponerse ellos mismos? La huella que se imprime por preocuparse por los demás de esta manera, florece en la mente consciente de tal modo que mejora la salud personal.

Nuevamente, esto no es algo que sucederá en un día. Recuerde la comparación que hicimos con el hecho de aprender a tocar el piano o dominar el golf. Su preocupación por el bienestar de los que están a su alrededor en su empresa, debe alcanzar un punto donde se torne una parte natural en su vida (tiene que surgirle de una manera tan automática como una canción bien practicada en el piano -las manos deslizándose por las teclas casi por su cuenta, sin necesidad de controlarlas-), para que su propia salud se vea afectada.