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La atmósfera del mercado y de los negocios es caótica, parecería subir y bajar sin ningún sentido o lógica

Solución: nuevamente, este tipo de caos es el resultado de una intención caótica, de desear el fracaso en los demás. El desorden a escala global, en la esfera del mercado, en un negocio (propio o de la competencia) o en el ámbito personal, es apenas otra forma de infelicidad para cualquiera que se encuentre en medio de él... y debemos alcanzar un punto en el que ya no le deseamos mal a nadie. La huella plantada en nuestra mente por desear el bien a los que nos rodean, aun a los que compiten con nosotros, crea un mercado estable: una economía que crece de manera constante y alimenta a cada participante más de lo que alguna vez haya deseado.

La implicancia de este punto de vista de la economía es profunda: no es cierto que los recursos son limitados y que sólo un cierto número de personas puede ser adinerado en una época determinada. Piense en la nueva riqueza adicional que creó la invención de la computadora personal, en la riqueza adicional que generó la invención del teléfono; piense en el potencial de la riqueza global extra que implican las vastas redes de computadoras personales y empresariales, ya sea en la Web o en algo similar que esté por venir.

Según el punto de vista del potencial y las huellas, esta nueva riqueza es el resultado de que nuevas huellas llegan a Ia mente consciente de todos los afectados, y crean la percepción de nuevas fuentes de riqueza para grandes grupos de personas. Recursos limitados para un creciente número de personas es un hecho que tiene sus propias causas; si las huellas hubieran sido diferentes, podrían haber sido, de Ia misma manera, recursos que crecieran a Ia misma velocidad -o un poco más rápido- que la población. Debemos ser lo suficientemente visionarios como para crear una gran riqueza nueva, y no restringirnos -ni restringir a nuestro futuro- a lo que ha existido hasta ahora.