,

La competencia es despiadada y siempre parece que logra ocupar la primera posición cuando vamos codo a codo con ella

Solución: una de las principales causas de este fenómeno en particular es hablar con dureza a los demás. Los libros antiguos que tienen una manera interesante de explicar qué hace que lo que usted dice suene rudo, dividen las palabras duras en dos tipos: las que son desagradables en sí mismas; y las que son agradables, pero cargan con la intención de ser rudas. Entonces, si reprender a una empleada frente a sus compañeros evidentemente plantará este tipo de huella, también lo hará una frase aparentemente inofensiva como: “¡Me encantó la presentación de Sears!”, cuando es dicha a un vendedor que acaba de regresar de la oficina de compras de Sears con la cola entre las patas y ni un solo pedido. Evite cualquiera de estas formas de estilo brusco de lenguaje, de manera consistente y durante un periodo prolongado, teniendo en cuenta cuántas semillas está evitando plantar en su propia mente; siéntese y observe cómo la competencia se da la vuelta.